
Hoy me ha tocado volar y rodar por el suelo.
Si tengo que elegir prefiero el suelo, veo más, bueno .... quizás veo menos pero veo más de cerca. Es como ver el doble.
Por el suelo siento más, siento el sol en la piel, el viento que me alborota el pelo (quizás ha crecido demasiado y me tapa los ojos y el resto de la cara).
Ahora ya he tocado tierra y piso con los pies desnudos. Estoy cansada. Tendré que dormir y recuperar sólo un poco de energía para sobrevolar vagamente el viernes y caer suavemente sobre un sábado prometedor.





