Las cifras redondas suelen gustarme y el 100 todavía más.
Es una cantidad que no hace dieta, se mueve orgullosa por el tiempo y el espacio y se entrega a fondo enfrentada a un cero que no da nada.
El 100 nunca viaja solo, va siempre de tres en tres. Es un vehículo binario en el que cada uno aporta lo que debe.
Para tener sentido está obligado a guardar un orden, no valen las entropías en las que nada está organizado. Si cambia el orden cambia el sentido. Y el 100 es un tipo serio que no anda con medias tintas.
Quedan 100 días para darle la vuelta al calendario. Me da pena pero también significa que llega mi adorado otoño al hemisferio norte.
Felicidades 2009, te quedan 100 días que sin duda serán un gran regalo.






