
He robado una cámara Kirlian de un museo cercano y no he podido esperar hasta mañana para empezar a retratar el halo de lo invisible.
En estoy días en los que el frío me atraviesa hasta los huesos y el ácido ascórbico me mantiene libre de catarros, voy eligiendo a los modelos para mi nueva afición.
Hay tantas cosas que tengo delante y que de mirarlas cada día al final no las veo, se han hecho invisibles a mis ojos y a los ojos de todos los demás. Quiero recuperar las formas de los objetos que me rodean, quiero empezar a verlos de otra forma, de su otra forma, de su forma real.
He empezado por fotografiar mis dedos y ahora se como son de verdad.
Hoy
por fin
conozco mi campo de energía radiante.




