
El otoño podría haber llegado con lo que suele llegar, más frío, hojas tapizando las aceras, pero no, ha venido con un regalo bajo el brazo.
Y es que algunos no sabemos respirar, tomamos aire a raudales y nos hiperventilamos. Al hacerlo provocamos una perdida importante de CO2 en nuestro organismo y esto obliga a que un mecanismo de defensa se ponga en marcha...
Atención bajada del nivel de CO2. Ok, mensaje recibido, limitamos la entrada de aire. Sirena. Generando mucosidad en las vias aéreas.Ok, corregido nivel CO2.
Y mientras mis pulmones se recuperan yo no tengo aire. Y me agobio. Y no sirve de nada el yoga, ni el control de la respiración.Quiero aire y lo cojo por la boca.Y no, no es así el juego. La boca para comer y la nariz para respirar.Cojo más aire por la boca, pierdo más CO2 y vuelta a empezar.....
Y es entonces cuando el chico guapo de la película llega disfrazado de ventolín. Y dices si, es una urgencia, y te lo pones en la boca.Bueno, quizás no es urgente, puedo esperar. Y le dices no al chico guapo que se queda en tu mano esperando salir a escena y darte un gran beso de salbutamol.
Es entonces, es justo ahora, cuando repites una frase que debería ser tu biblia:
¡¡¡Respirar es lo único importante!!!