miércoles, 3 de marzo de 2010

Una escalera y en azul para un Febrero acuoso



"Olvida el camino y la imagen del camino, no pises el umbral, detente al pie de la escalera. Tú eres el camino, el umbral, los escalones."

(Ivan Malinowski)

***

Que tendrán las escaleras que ejercen un poder de atracción tan evidente. Nunca las imagino de bajada, siempre las veo desde abajo. En sueños quizás todo se ve al revés y aunque hace mil años de eso, siempre servían de bajada y solía deslizarme por la barandilla, jamás pisaba los escalones.

Ya no vivo en una casa llena de escaleras por todas partes. Las echo de menos y se que ellas también a mi.


9 comentarios:

Rocío Márquez dijo...

Si esas escaleras te llevan al cielo, quiero cientas de esas en mi casa.
Un saludo Jeanne.

dintel dijo...

También me gustan las escaleras.

Gabiprog dijo...

Son los secretos de la planta de arriba son los que valen la pena!

:)

moderato_Dos_josef dijo...

A ver cómo era. En febrero lluvias mil? jejeje NO era en Abril.
Preciosa escalera. me gusta que sean de subida, conducen a mundos inxplorados... asi pensaba de pequeño.
Un abrazo!

Blau dijo...

Jeanne, a mi también me atraen, qué tendrán?

Un besito

De cenizas dijo...

Siempre se ha presentado la ascensión como algo positivo, físico o espiritual. Arriba nos vemos!



besos

Gil dijo...

y la pregunta...la eterna pregunta...qué habrá al final de la escalera...en algunos sueños recurrentes, estoy en mi colegio, el Liceo Francés de Barcelona, y bajo las escaleras como volando, de tres en tres, agarrándome a la barra de hierro para elevarme en el rellano y seguir bajando...y bajo bajo y bajo en un eterno descenso...para encontrarme en el mismo sitio...curioso que en los sueños baje las escaleras cuando en la vida real casi siempre se trata de subirlas...

Caminante dijo...

Me encantan las escaleras, esa sensación de arquitectura aérea, de castillo de naipes, es una provocación..., supongo que es el influjo de mi padre, un aparejador que siempre estuvo enamorado de ellas, y siempre me han gustado (bueno, siempre, excepto los cinco años de vivir en un quinto sin ascensor, ¡odiaba esas escaleras!)

Besos.

Shinta dijo...

Bajar escaleras no tiene nada de negativo, es bajar a nuestro sótano de emociones, a nuestro interior. Y deslizarse por ellas, todavía más gratificante.

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