martes, 27 de mayo de 2008

Una estrella cromática ....en la pared


El paso del tiempo no perdona
y las paredes del ático que nos envuelve ya han dicho adiós a su blanca palidez.



Mi habitación, la de las dos ventanas que miran al patio, no sufre del mismo mal.
Está en otra dimensión de vida.
No tengo paredes blancas
ni papel pintado
ni moqueta,

...me costó convencer a Colette pero aceptó, y desde entonces, mis paredes, las que envuelven mi pequeño mundo, las que me rodean al despertar, las que me acarician al irme a dormir, forman un mural hecho por mi, para mi y a mi medida.


Es una escena que soñé después un mal día...pero no es triste. Tiene el aire de lo que viene de otro mundo, de lo que no es real, de lo que no existe para casi nadie, pero si para mi.


Mañana dejaré mis pinceles, me pondré guantes, y cambiaré mis trazos suaves por el monótono discurrir de un rodillo.


Ayudaré a Colette a dar nueva luz en las paredes
pero sólo luz blanca ( la que no me gusta)
el hombre de Praga estará con nosotras
Monsieur Jennepin y Carlo se han ofrecido a ayudar,
y lo harán
pero sin mancharse las manos
..... concierto a las 11:00 h desde su terraza
Canon de Pachelbel (versión piano y violín)
........
mientras suena, nosotros pintamos....


Es curioso, la pintura y la música, en el ciclo de mi vida cada vez van más de la mano, con pincel o rodillo, con piano o violín o cello, estrella cromática o partitura,....


Qué haría yo sin todo ésto...

6 comentarios:

La Semana Fantástica dijo...

qué bien me ha venido ver tus colores... llevo unos días que lo veo todo B/N

;-)

eFi dijo...

La música es inspiradora y la mente se libera ante los sonidos de un piano o violín, y más si van juntos, nacen y crecen sensaciones que uno desea plasmar... en imágenes policromas o en redondas, blancas y negras sobre el pentagrama de nuestas vidas...
Besos.

Frabisa dijo...

Querida Jeanne, este tipo de cosas son agotadoras pero producen una enorme satisfacción.

La última vez, hace dos años, pinté yo solita mi terraza de un color mostaza, le colgué varios maceteros con flores y el resultado me tenía tan rechiflada que los primeros días no hacía más que mirarla.

Estoy convencida que os quedará preciosa, cuando uno hace algo con ilusión, el resultado siempre es bueno.

un besazo, guapisisisisima

Gil dijo...

Estar en el Musée de l'Orangerie sin apenas gente es uno de esos lujos cromáticos de la retina y del alma que deben estar presentes en toda agenda de persona amante del arte que se precie de serlo...La música la ponen los pasos de uno, los sonidos que pueden percibirse a través de una mirada inquieta como la de la sobrina de André Dérain, la paciente por ser eterna espera del Joven Aprendiz de Modigliani...Los cuadros le hablan a uno si escucha atentamente...El festival de los sentidos se convierte en celebración cuando uno es capaz de escuchar lo que ve y ver lo que escucha...Siempre he creído que la música también es visual, y la pintura también es sonora...Como lo que escribes, que se escucha y se ve...
Hay paseos que merece la pena repetir...leerte es uno de ellos...

SIB dijo...

Música y pintura, la expresión al cuadrado, da igual el tipo de música y por supuesto si la pintura es con brocha gorda o con trazos delicadisimos...
Disfruta de ambas cosas, y entre pincelada y pincelada dejate mecer por el canon ,,,
Besos

Jon Doe dijo...

No es predilección lo que siento por el Canon de Pachelbel. Me lleva de la mano a un lugar lejos lejos de mí cerca cerca de mí. Y en ese sitio me siento cómodo y vivo y yo.

Suerte con la pintura de brocha gorda.

Un besazo grande.

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